DON JORGE (PARTE II)
Después escribir
la primera parte de mi querido viejo, surgieron algunas sugerencias, por parte
especialmente de mis hermanos, recordándome, muchísimas anécdotas y momentos
que se me pasaron por alto, por esta razón, quisiera continuar con una segunda
parte.
Las clásicas
salidas familiares a comer, por lo general, se hacía una especie de votación,
para elegir el sitio idóneo, casi siempre mis viejos votaban o alzaban la mano,
por la chance de ir a comer pescado ò mariscos, mis hermanos tenían la
predilección de comer chifa y este servidor siempre contreras, y especialmente
para comer, prefería parrilladas ò carnes.
Por lo visto era minoría, aunque muchas veces salí con mi gusto.
Una vez
instalados en el local que fuere, siempre cada uno pedía su plato de
predilección, sin percatarme, que casi nunca mi viejo, ordenaba nada, él sólo
se limitaba, a picar algo, ó en su defecto, terminar algún plato, que alguno de
nosotros no había terminado. Concluía la
faena, hasta nos invitaba a comer postres ò helados por el camino, una vez
llegado a casa, todos hacían sus quehaceres.
Con el tiempo me dí cuenta un “detalle”, mi viejo se preparaba su arroz
con huevo, porque se había quedado corto, es decir, todavía tenía hambre, y no
porque era muy glotón, sino, todo lo contrario, había comido tan poco, que
tenía que prepararse algo para poder aplacar su hambre.
Sus “nuevas”
camisas, zapatos y zapatillas, eran producto de su ingenio, se encargaba de reencaucharlas,
de tal manera, que lucían casi como nuevas, aunque obviamente, tenían señales
de 2da mano, pero mi viejo era feliz, sacándole el “jugo”, a las cosas que mi
hermano y yo, íbamos dejando de usar.
Siempre muy
generoso, para cualquier gasto de sus hijos, no dudaba ni un segundo, en
comprarnos alguna que sea de utilidad para nosotros, en especial, los chimpunes
costosos de la época, los zapatos de clavo más sofisticados ò la zapatilla de
vóley de moda, el buzo de marca, etc. Para
èl no tenía precio darnos esa “alegría”, con eso estaba pagado para él su
felicidad.
Cada reunión
familiar, era el protagonista principal de la reunión, siempre conversador, muy
alegre, contando chistes a diestra y siniestra, y un detalle muy importante,
sin ningún trago, odiaba tomar y fumar, ni que decir de trasnochar, no salía
para nada de la casa, le encantaba hacer todos los quehaceres de la casa:
lavar, planchar, cocinar, trapear, ordenar y hasta limpiar él solo el pozo de
agua de la azotea y para terminar se daba su gustito de quedarse dormido en su
mini-ofuro, que teníamos en la azotea, se quedaba largas horas descansando
plácidamente.
Su único pretexto
de salir de la casa, era ir a vernos jugar fútbol, vóley ò alguna competencia
de atletismo en el undokay, de acuerdo a eso, iba programando su agenda del día,
y por supuesto arrancaba a las 7 am en la misa, era parte de su rutina
dominical.
Tuve la dicha de
tener un hincha acérrimo, todo el tiempo, desde mi época de miniatura en Kani
Club, para luego en calichín, infantil, juvenil, mayores y master en Carper.
Partido que había, su presencia estaba garantizada y no sólo eso, además tomaba
fotos y llevaba sus refrescos para el descanso.
Estuve tan acostumbrado tanto tiempo, con su presencia, que se me hacía
natural, que siempre ingresara al término del primer tiempo, trayéndome un gatorade
o algún jugo preparado especialmente por él.
Pasado el tiempo,
ya jugando en el master, es decir, más de 33 años, recuerdo mi viejo entrando
habitualmente en el intermedio, ofreciéndome sus clásicos refrescos.
- ¡Jorgito!, toma un poco para que estés mejor. Y al trote
se iba corriendo a la tribuna, feliz de la vida.
Y no faltó un
compañero, que se burló de ese detalle, ¿Jorgito?, ¡tan grandazo!, y todavía hijo
de papá, jajaja.
Ese comentario, me enfureció a tal punto, que cometí el
ERROR, más grande de mi vida, regresando a casa, le dije a mi viejo:
- Papá, ya no quiero que me vengas a ver jugar, ya estoy
viejo, juego en el master, creo que no es necesario que vengas……..
Lo que pasó en mi
casa, fue un terremoto, mi vieja me dio una requintada de padre y señor mío,
por supuesto mi viejo, ninguna sola palabra.
- ¿Sabes, que cosa has ocasionado?, tu papá se ha metido a
la cama todo el día, y no quiere comer, y está súper triste, le malograste el
día.
Lo que sentí, fue
trágame tierra, puede ser uno de los días más tristes de mi vida, le fuí a pedir
perdón, aunque me lo aceptó con una sonrisa, nunca más fue lo mismo. Si bien es cierto continuó yendo a ver todos
los partidos como siempre, tan sólo veía
el partido a lo lejos, y ni bien terminado ipso facto, para la casa.
En estos días,
justo que se cumplen 6 años de tu partida, no sabes cuánto nos haces falta,
fuiste UN SUPER PAPÁ, irrepetible, generoso y dadivoso con los hijos, y por el
contrario mezquino y ávaro con él mismo.
Este ha sido mi
homenaje a mi viejo, que fue de OTRO PLANETA.
PACHOCHA..
Escrito el 20/Abr/15. 93 likes, 12 comentarios
ResponderEliminarEscrito el 20/Abr/15. 93 likes, 12 comentarios
ResponderEliminar