lunes, 22 de junio de 2015

EL MOMENTO MÁS ESPERADO

EL MOMENTO MÁS ESPERADO DE MI VIDA

     Hace ya más de un mes, mi querida amiga Nancy Kimura, me sugirió hablar sobre este tema, y bueno no me sentí preparado, y es más no me siento preparado aún, pero intentaré hacerlo de la mejor manera.
     La primera vez que uno se entera de la noticia, de la llegada de tu primer hijo, es tal emoción, algarabía, que no existe una palabra exacta para definir, ese momento.  Y más cuando la espera es más prolongada de lo normal. 
     Si bien es cierto las mujeres experimentan, los mayores cambios fisiológicos y psicológicos, los hombres también, experimentamos algunos cambios mínimos,  pero cambios al fin, como por ejemplo,  nos volvemos más ansiosos, contamos los días y los meses que van transcurriendo con mucha minuciosidad, y por lo general sólo se da en el primer hijo. 
     El día que me enteré, por primera vez que había la posibilidad de que venga mi primer hijo, fue el día más “inocente del año”, sí el 28 de diciembre, aparentemente, sonaba a una pequeña broma, pero no, fué la broma más “increíble de mi vida”.  Recuerdo claramente el momento, buscando como loco, algún local, donde rectificar la primera sospecha del retraso.
     En una primera instancia, uno no tiene ni la menor idea, donde se puede hacer estos análisis, pero cuando uno se fija bien a su alrededor, ¡qué ciego que somos!, te das con la sorpresa, que existen innumerables clínicas que te ofrecen dicho servicio.
     La espera se hace interminable, los nervios y la respiración se vuelven más agitadas, hasta que llega el turno, de pasar a la sala de atención, los nervios son comparables a un examen de ingreso de universidad de los de mi época ochentera, donde ingresar era dificilísimo.
     Sale el veredicto, el feto tiene un mes y sencillo, la emoción invade todo mi ser, es una explosión de alegría, que no tiene comparación con nada, ni siquiera una próxima clasificación al mundial, tendría parangón.
     Los meses pasaban, con cierta lentitud, es más, se hacía desesperante, la cuenta regresiva estaba por llegar.  Día domingo 5 am, se empiezan a sentir, los primeros amagues del advenimiento del “chonan” (hijo mayor), ese día recuerdo, era el DT del Carper A de primera división, le tuve que avisar a uno de mis compañeros, que ese día no podía acompañarlos, por motivos de fuerza mayor. Habían pasado 8 horas de espera y nada, no dilataba, quise amagar una pequeña escapadita, pero, bastó con una mirada, de mi señora, para que ni siquiera se me ocurra irme. (¡qué abusivo!).
     Y llegó la hora esperada, aproximadamente a las 3 pm, mediante cesárea, vino al mundo Junior Sakuji, en la Maternidad de Lima. La primera vez que lo ví, porque no me dejaron, entrar a la sala de parto, venía con una enfermera, en un cochecito a lo lejos, a pesar que la distancia no era muy larga, fueron segundos mágicos de tensión, que se quedaron grabados en mi mente.
     Lo primero que me llamó la atención, fue la marca de fábrica de “Los Maehira”, sí era un bebé de 3kg y algo más, con 50 cm de altura. El distintivo familiar, son las orejas grandes y por supuesto el “pallar” característico.
     El primer contacto con él, fue el inicio de una relación, donde empezó el cariño, la amistad, el compañerismo, el amor y  sobretodo la relación padre-hijo.
     Gracias Karina!, por darme el mejor momento  de mi vida.
    

     PACHOCHA..

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