EL MOMENTO MÁS
ESPERADO DE MI VIDA
Hace ya más de un
mes, mi querida amiga Nancy Kimura, me sugirió hablar sobre este tema, y bueno
no me sentí preparado, y es más no me siento preparado aún, pero intentaré
hacerlo de la mejor manera.
La primera vez
que uno se entera de la noticia, de la llegada de tu primer hijo, es tal
emoción, algarabía, que no existe una palabra exacta para definir, ese
momento. Y más cuando la espera es más
prolongada de lo normal.
Si bien es cierto
las mujeres experimentan, los mayores cambios fisiológicos y psicológicos, los
hombres también, experimentamos algunos cambios mínimos, pero cambios al fin, como por ejemplo, nos volvemos más ansiosos, contamos los días
y los meses que van transcurriendo con mucha minuciosidad, y por lo general sólo
se da en el primer hijo.
El día que me
enteré, por primera vez que había la posibilidad de que venga mi primer hijo,
fue el día más “inocente del año”, sí el 28 de diciembre, aparentemente, sonaba
a una pequeña broma, pero no, fué la broma más “increíble de mi vida”. Recuerdo claramente el momento, buscando como
loco, algún local, donde rectificar la primera sospecha del retraso.
En una primera
instancia, uno no tiene ni la menor idea, donde se puede hacer estos análisis,
pero cuando uno se fija bien a su alrededor, ¡qué ciego que somos!, te das con
la sorpresa, que existen innumerables clínicas que te ofrecen dicho servicio.
La espera se hace
interminable, los nervios y la respiración se vuelven más agitadas, hasta que
llega el turno, de pasar a la sala de atención, los nervios son comparables a
un examen de ingreso de universidad de los de mi época ochentera, donde
ingresar era dificilísimo.
Sale el
veredicto, el feto tiene un mes y sencillo, la emoción invade todo mi ser, es
una explosión de alegría, que no tiene comparación con nada, ni siquiera una
próxima clasificación al mundial, tendría parangón.
Los meses pasaban,
con cierta lentitud, es más, se hacía desesperante, la cuenta regresiva estaba
por llegar. Día domingo 5 am, se
empiezan a sentir, los primeros amagues del advenimiento del “chonan” (hijo
mayor), ese día recuerdo, era el DT del Carper A de primera división, le tuve
que avisar a uno de mis compañeros, que ese día no podía acompañarlos, por
motivos de fuerza mayor. Habían pasado 8 horas de espera y nada, no dilataba, quise
amagar una pequeña escapadita, pero, bastó con una mirada, de mi señora, para
que ni siquiera se me ocurra irme. (¡qué abusivo!).
Y llegó la hora
esperada, aproximadamente a las 3 pm, mediante cesárea, vino al mundo Junior
Sakuji, en la Maternidad de Lima. La primera vez que lo ví, porque no me dejaron,
entrar a la sala de parto, venía con una enfermera, en un cochecito a lo lejos,
a pesar que la distancia no era muy larga, fueron segundos mágicos de tensión,
que se quedaron grabados en mi mente.
Lo primero que me
llamó la atención, fue la marca de fábrica de “Los Maehira”, sí era un bebé de
3kg y algo más, con 50 cm de altura. El distintivo familiar, son las orejas
grandes y por supuesto el “pallar” característico.
El primer contacto con él, fue el inicio de
una relación, donde empezó el cariño, la amistad, el compañerismo, el amor
y sobretodo la relación padre-hijo.
Gracias Karina!,
por darme el mejor momento de mi vida.
PACHOCHA..
Escrito el 20/Mar/15. 118 likes, 32 comentarios.
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