NO HAY PARAÍSO SIN
CARTAGENA
Era el año 2007,
un grupo de amigos muy homogéneos, la mayoría, empleados de la Cooperativa
Aelucoop (Edu Azama, Julio Matzuda, Gusi Oshiro, Rubèn Elìas, Gonzalo De La
Puente, Mori Nakaya, Taka Kohatsu), excepto Koki Nakamurakare y Jorge Maehira
(su servidor).
Quisimos dar el
gran “paseo de solteros” soñado, el grupo de la cooperativa, ya lo había
planeado, con mucho tiempo de anticipación viajar, el “dilema” era: ¿dónde? Habían
muchas alternativas Cancún, Varadero, Aruba, y varias playas más del
caribe.
And The Winner
is!, es decir, la ganadora fue: Cartagena de Indias – Colombia, yeyeye, a
empacar se ha dicho.
Era el mes de
Octubre del 2007, ocho viajeros con toda las ilusiones del mundo, a darse la
gran vida en Colombia. Llegando al hotel de Bogotá, el reloj marcaba las 12 del
mediodía, algo me llamó muchísimo la atención, el salón de billar, estaba
abarrotado de clientes y la gente tomando cerveza como loco, me dije, ¿qué pasó
acá?, al parecer son más bravos que en el Perú, tomando en cuenta, que
estábamos en pleno centro de Bogotá y la hora, nada recomendable.
Lo primero que se
me vino a la mente, fue este es nuestro punto de partida, nos espera una noche
inolvidable. Ni bien acomodamos nuestros equipajes, tomar un refrescante
duchazo y una pequeña siesta, por el agotador viaje, estábamos listos.
Fuí uno de los
primeros en bajar, con la curiosidad de ver, si continuaba abarrotada el salón
de billar, pero, grande fue mi sorpresa, ¡no había nadie!, ¿qué pasó?, Pasó la
batida o habían mandado la “moto”, no sé, mi extrañeza fue extrema. Me voy aproximando al billar y desde lejos
diviso un letrerito que decía: “Ley seca, día: viernes, sábado, domingo y
lunes”, Quéééé……
Se realizaba esa semana
las elecciones municipales en toda Colombia, ¿qué lecheros? me dije,
irónicamente, en qué fecha vinimos, creo que nuestro itinerario turístico, lo
hizo, alguna señora o novia de alguno de nosotros, y se debe estar matando de
risa, bueno, no quedaba otra, a mal tiempo buena cara.
La noche bogotana
la pasamos, como si estuviéramos chupando en la casa de algún amigo, el
problema no era tomar, porque se podía consumir en el hotel, el grave problema,
es que todos los locales nocturnos que vendían licor, cerrado hasta el lunes,
que nos quedó, chupar en uno de los cuartos y formar una pirámide de latas de
cerveza (¿qué pavasos no?), y es más nos tomamos fotos, como si nos hubieras
divertido como nunca, no importa,
nuestra moral no estaba vencida.
Llegó el día siguiente, temprano al aeropuerto
con destino a Cartagena de Indias, mientras esperábamos pacientemente, en la
sala de espera, de pronto salieron unas “diosas”, vestidas todas igual, vestido
marrón claro escotado, tacos 15, maquillaje a más no poder, todas altas (de
1.78 cm para arriba), flacas y por supuesto con traseros y delanteras
perfectas, eran 25….¡ qué locura!, me caso con cualquiera, me dije, comenzó a
cambiar la suerte. Dios, no podía castigarnos
tanto.
Llegó el llamado,
para abordar el avión, y ¿qué creen….. sííí qué creen? , viajábamos en el mismo
avión rumbo a Cartagena, ni el mejor vendedor de ticket de avión, nos hubiera
podido dar semejante asiento VIP, la mayoría estaba a centímetros de las misses,
se sentía hasta su fragancia, es más hasta ahora lo recuerdo, jaja.
Empezó el avión a
despegar, y después de unos 10 minutos, que el avión ya estaba en su etapa de
relajación, se da la sorpresa, el capitán da la bienvenida y a su vez anuncia:
“Prepárense a presenciar el clásico paseo de misses”, si, eran todas las
candidatas a Miss Colombia 2007, que estaban al costadito de nosotros. Todas las chicas, empezaron a desfilar con un
garbo y coquetería, que hasta tenemos
fotos, me incluyo, con la boca abierta, esa foto, describe mucho más que mil
palabras.
No recuerdo nunca
en mi vida, que un viaje que dura aproximadamente 60 minutos, me hayan parecido
15 minutos, llegamos a Cartagena en un abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho en
un abrir y cerrar de boca, jaja. Tan distraído estábamos, que no recuerdo nada
del aeropuerto de Cartagena, si vuelvo a ir alguna vez, me sentiré un verdadero
“primerizo”.
Llegamos al hotel
de Cartagena, en el día la diversión era total, playa, paseos turísticos,
caminatas por los shopping, todo muy bien.
El problema era nuevamente, cuando el “gringo” se escondía, que quedaba
por hacer, jugar fulbito de mano, ping pong, taco y la piscina. Una noche puede
ser, pero 3 noches, no seas malo, hasta nos cansamos de jugar ping pong, sólo
quedaba tomar y tomar, tomar y tomar.
El hotel donde
nos hospedábamos, era bueno, todo estaba pagado, comida, trago y diversión, en
el salón de arriba, es decir, en el último piso, estaban todos los juegos de
salón y la piscina.
Además contaban
con un grupo de anfitriones, que se encargarían de hacer más grata nuestra
estadía en el hotel. Y bueno, ante las pocas alternativas de diversión, teníamos
que estar por lo general en la piscina, y ante nuestra sorpresa, empezó las
clases de baile, un ritmo muy sabroso y contagiante, llamado “Champeta”, empezó
a sonar muy fuerte. Una de las
anfitrionas, una morena de 1.70, unas curvas bien puestas, empezó a invitar a
los visitantes, a tomar unas clases de baile.
La morena pasó
por el lado que estábamos nosotros, y nadie le dió bola, para bailar al frente
ni loco dijeron la mayoría. Y recuerdo
clarito lo que dijo, como si fuera hoy: “esto no se le hace a una gûera”, para
mí fueron palabras, que calaron en el fondo de mi ser. Y de la nada dije: “yo voy”, menos mal, que
también se animó a ir Taka y Mori.
La música comenzó
a sonar, y éramos los tres ponjitas y 10 bailarines del ballet colombiano que
se encontraban también con nosotros, al, principio los pasos eran sencillos, y
estábamos pasando “piola”, pero luego de unos cuantos minutos, los pasos dieron
un giro de 180 grados, teníamos que mover hombros, cintura, caderas y “oshiri”
(trasero), no seas malo, ya me encontraba en “off-side” hace rato, pero mi
orgullo, no me dejó ir. No sé cómo veo atrás, y mis “compinches” ya habían
desaparecido, me encontraba sólo rodeado del ballet colombiano.
Sin darme cuenta,
Yo era el centro de atención de todas las miradas, y encima me hicieron un círculo,
todos los bailarines, que por lo general eran gays, y que por cierto, hasta
bailaban mucho mejor que los profesores.
Al terminar la
faena, me dije, uff, menos mal que esto queda entre nosotros, ¡mentira!, mi
amigo Koki, se había encargado de filmar paso a paso todas las incidencias de
aquella “faena”, sus palabras fueron: “ Cholo, si yo no lo hubiera visto no lo
creo, pero con esto, ya fuiste”, jajaja.
Así terminó, una
de las travesías más singulares y divertidas que tuvimos, en la época, cuando
casi la mayoría de nosotros, salvo, Julio y Koki, no teníamos hijos.
PACHOCHA..
Escrito el 6 mar 15
ResponderEliminarEscrito el 6 mar 15
ResponderEliminar