LA MÙSICA COMO
VEHÌCULO DE TRANSPORTE
Buscando entre
mis amigos algún tema de interés, por escribir, se me ocurrió la feliz idea de
volcar algunas experiencias de la música, en mí ya trajinada vida, llena de
alegrías, tristezas, emociones, sufrimientos, lágrimas, sonrisas, euforias,
decepciones, etc. Todas van en algún
momento de la mano con alguna cancioncita, que automáticamente te transporta al
momento indicado.
Las canciones que
me marcaron desde muy chibolo (de 4 a 8 años), se remonta desde mi querido
“pocitos” (mercado en San Martin de Porres, muy concurrido), dícese la
historia, existían unos parlantes gigantescos, que emitían las canciones a todo
volumen, era imposible no tararear esas canciones de la época.
Cada vez, que
escucho:” Liza ya no eres tú, la jovencita de la mirada azul, curso 2do B..”
¡asu mare!, automáticamente nos miramos las caras con mi querido amigo Tsuto, y
al unísono ¡Pocitos!¡ SI ES!, otra era la cumbia súper bailada: “ Elsa, Elsa ,
yo te juro que te quiero” SI Es!, (ni le cuento a mi hija, que existe esa
canción de Elsa, porque me mata). Y otra que no podía dejar pasar era, ni
hablar, que me hace recordar mucho a mi ojichan materno (abuelo), es “I love to
love” de Tina Charles, qué música y recuerdos, tengo su cara de mi “oji”, al
frente mío.
Siguiendo con la
cronología del tiempo, eran las épocas de Jishuryo (colegio Santa Beatriz –
para niños), lo primerito que se me viene a la mente, el equipo de radio de mi
tío, sin muchas gollerías, se escuchaban las canciones de Nicola Di Bari, como:
“mi corazón es un gitano”, se tarareaba algo así: “sin culpa estoy Yo, gitano es mi corazón….
cadenas rompió, es libro gitano y vaa aa…”, para que más.
Como no recordar,
la canción del mundial de Argentina 78, así sonaba: “ TUN, TUN TUN , TUNTUN,¡Argentina!
hacia el mundial, tutu tutu tutu tututu tutu tutu tututu”, todo el mundo transportado
al mundial, en su sillón bien cómodo, y algunos ya tenían la suerte de contar
con su 1er televisor a color, era “la vedette” de la casa, fueron momentos “mastercard” (como se diría).
Justo en aquella
época, también coincidió, el boom cinematográfico GREASE, y la canciones de Frankie
Valli (grease), Los Bee Gees, ( you should be dancing ,how deep is your love), y
cambiando de punta, las salsas tonerasas: “ soy”, “coqueta”. Todas estas canciones
y en especial en inglés cambiaron, la forma de bailar de toda la juventud
emergente, ávidas de pretensiones diferentes.
Los primeros
tonos, siempre uno quedaba marcado, con alguna balada de tu vida, y yo tenía
una, que me hacían recordar automáticamente a alguien muy especial, “hearts” de
Marty Balin, tanto me identifiqué con esta canción, que una vez tuve la
infidencia de comentarla con mi enamorada de turno, de una época muy posterior,
que dicha canción fue la “canción”, no sé porque, ¡ipso facto! , se acabó la
cita, caras largas, cerrada de puerta de carro un poco brusca, y con remate de
portazo en su casa, todo por comentar una canción,¿ habrá sido justa su reacción
tan desmedida?.
Paradójicamente, la
canción de Roberto Carlos (“yo quiero tener un millón de amigos”), me hace
recordar mucho a mi viejo, que no era mucho de salir, trasnocharse, y menos
tomarse unos tragitos, tuvo muchos amigos, pero no en la cantidad de la citada
cancioncita, la entonábamos a viva voz, en el auto Toyota rojo station wágon, recién
compradito del año 81, el momento està
encadenada con dicha canción inolvidable.
Hay infinidad de
canciones increíbles, que esto dá lugar, para varias partes más, tan sólo quería
hacerles recordar pequeños pedacitos de vida, que no volverán, pero que la
música ayuda en forma grandiosa, a recordarlas hasta con mínimos detalles:,
circunstancias, personas, lugares, caras, reacciones, alegrías, tristezas,
amoríos, decepciones, triunfos, derrotas, y hasta metidas de pata.
PACHOCHA..
Escrito el 28/Mar/15.
ResponderEliminarEscrito el 28/Mar/15.
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