lunes, 22 de junio de 2015

LA MÚSICA COMO VEHÍCULO

LA MÙSICA COMO VEHÌCULO DE TRANSPORTE

     Buscando entre mis amigos algún tema de interés, por escribir, se me ocurrió la feliz idea de volcar algunas experiencias de la música, en mí ya trajinada vida, llena de alegrías, tristezas, emociones, sufrimientos, lágrimas, sonrisas, euforias, decepciones, etc.  Todas van en algún momento de la mano con alguna cancioncita, que automáticamente te transporta al momento indicado.
     Las canciones que me marcaron desde muy chibolo (de 4 a 8 años), se remonta desde mi querido “pocitos” (mercado en San Martin de Porres, muy concurrido), dícese la historia, existían unos parlantes gigantescos, que emitían las canciones a todo volumen, era imposible no tararear esas canciones de la época.
     Cada vez, que escucho:” Liza ya no eres tú, la jovencita de la mirada azul, curso 2do B..” ¡asu mare!, automáticamente nos miramos las caras con mi querido amigo Tsuto, y al unísono ¡Pocitos!¡ SI ES!, otra era la cumbia súper bailada: “ Elsa, Elsa , yo te juro que te quiero” SI Es!, (ni le cuento a mi hija, que existe esa canción de Elsa, porque me mata). Y otra que no podía dejar pasar era, ni hablar, que me hace recordar mucho a mi ojichan materno (abuelo), es “I love to love” de Tina Charles, qué música y recuerdos, tengo su cara de mi “oji”, al frente mío.
    Siguiendo con la cronología del tiempo, eran las épocas de Jishuryo (colegio Santa Beatriz – para niños), lo primerito que se me viene a la mente, el equipo de radio de mi tío, sin muchas gollerías, se escuchaban las canciones de Nicola Di Bari, como: “mi corazón es un gitano”, se tarareaba algo así:  “sin culpa estoy Yo, gitano es mi corazón…. cadenas rompió, es libro gitano y vaa aa…”, para que más.
     Como no recordar, la canción del mundial de Argentina 78, así sonaba: “ TUN, TUN TUN , TUNTUN,¡Argentina! hacia el mundial, tutu tutu tutu tututu tutu tutu tututu”, todo el mundo transportado al mundial, en su sillón bien cómodo, y algunos ya tenían la suerte de contar con su 1er televisor a color, era “la vedette” de la casa, fueron  momentos “mastercard” (como se diría).
     Justo en aquella época, también coincidió, el boom cinematográfico GREASE, y la canciones de Frankie Valli (grease), Los Bee Gees, ( you should be dancing ,how deep is your love), y cambiando de punta, las salsas tonerasas: “ soy”, “coqueta”. Todas estas canciones y en especial en inglés cambiaron, la forma de bailar de toda la juventud emergente, ávidas de pretensiones diferentes.
     Los primeros tonos, siempre uno quedaba marcado, con alguna balada de tu vida, y yo tenía una, que me hacían recordar automáticamente a alguien muy especial, “hearts” de Marty Balin, tanto me identifiqué con esta canción, que una vez tuve la infidencia de comentarla con mi enamorada de turno, de una época muy posterior, que dicha canción fue la “canción”, no sé porque, ¡ipso facto! , se acabó la cita, caras largas, cerrada de puerta de carro un poco brusca, y con remate de portazo en su casa, todo por comentar una canción,¿ habrá sido justa su reacción tan desmedida?.

    Paradójicamente, la canción de Roberto Carlos (“yo quiero tener un millón de amigos”), me hace recordar mucho a mi viejo, que no era mucho de salir, trasnocharse, y menos tomarse unos tragitos, tuvo muchos amigos, pero no en la cantidad de la citada cancioncita, la entonábamos a viva voz, en el auto Toyota rojo station wágon, recién compradito del año 81, el  momento està encadenada con dicha canción inolvidable.
     Hay infinidad de canciones increíbles, que esto dá lugar,  para varias partes más, tan sólo quería hacerles recordar pequeños pedacitos de vida, que no volverán, pero que la música ayuda en forma grandiosa, a recordarlas hasta con mínimos detalles:, circunstancias, personas, lugares, caras, reacciones, alegrías, tristezas, amoríos, decepciones, triunfos, derrotas, y hasta metidas de pata.
PACHOCHA..


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