lunes, 22 de junio de 2015

OKINAWA MI AMOR

OKINAWA MI AMOR

     La Prefectura de Okinawa, también conocido como UCHINA, es la región más austral del Japón, es decir, la de mayor lejanía hacia el Sur. Es también conocida por tener una historia y cultura diferente a la del resto, ya que antiguamente era considerado un reino independiente.
     Su cercanía con China, Japón, Taiwán y las Filipinas, les permitió tener un desarrollo muy próspero, sin embargo sufrió la invasión de la Prefectura de Kagoshima, pasando a manos del gobierno japonés.
     Durante la 2da guerra mundial, no sólo hubo víctimas entre soldados, sino que además de 150,000 civiles muertos. Las víctimas de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki son conocidas mundialmente, pero son desconocidas las víctimas en Okinawa.
      A partir de la derrota japonesa, la ocupación estadounidense duró de 1945 hasta 1972, pero a partir de dicho año, se hizo un tratado para devolver al Japón su administración, con la finalidad de hacer un pacto de cooperación y seguridad entre USA y Japón, actualmente USA mantiene una cierta presencia, así como el control de la base aérea de Kadena.
     Esta tierra de mis ancestros, es muy añorada por la mayoría de nikkeis (peruanos de origen japonés), que nunca tuvieron la oportunidad aún de venir.
     En el año 1990, en el mes de agosto aproximadamente se desarrolló, el 1er festival Uchinanchu (japoneses de origen okinawense), justo me encontraba trabajando en Japón como dekasegui, ni corto ni perezoso, me dije: “esta es la oportunidad soñada de conocer, la tierra de mis ancestros”.
     Un grupo de amigos, tuvimos la feliz idea, de viajar a cómo de lugar a Okinawa, aprovechando el magno evento y también, la estadía tan gentil de mis primos-hermanos,  los pasajes para dicha fecha, estaban agotadas, sólo quedaba un camino, hacer la cola de la lista de espera, es decir, el “stand bye”, tuvimos que esperar más de 24 horas, para obtener el tan ansiado ticket.
     Llegar a Okinawa, fué un norikae (estación intermedia), de regreso al Perú, las caras, las calles, la gentileza de la gente, totalmente diferente a “naichi”  (isla grande). La primera sensación de cercanía al Perú, fue Okinawa, tan sólo faltaban 3 meses para el regreso.
     El festival Uchinanchu, fue todo un éxito, se reunieron  alrededor de 2,400 personas, provenientes de 17 países, y de 41 regiones.   Se imaginan la algarabía rondando en todos los lugares, que se presentaban, eventos de toda índole, artísticos, musicales, deportivos, etc.
     Luego de disfrutar de tantos eventos, el karate tuvo un lugar primordial en la costumbres okinawenses, tuvo su origen aquí, y es el orgullo del pueblo uchinanchu, además el shamisen, especie de guitarra muy singular, tan sólo utiliza tres cuerdas, sus sonidos clásicos, muy parecidos a un timbal, nos hace recordar automáticamente a nuestros ojichan (abuelos) o alguna celebración ó evento grande la familia.
     Para fin de fiesta, se realizó un musical con varios grupos okinawenses del momento y el gran Beto Shiroma (cantante peruano radicado en Japòn), dierón el toque de gracia y despedida, al 1er festival Uchinanchu, que fue inolvidable.
    Para terminar como no recordar, algunas palabras o proverbios mágicos, que caracterizan a los okinawenses:
- “Chimugukuru”, jóvenes de corazón y fuertes en salud.
-  “Icharida Choude”, desde que nos encontramos, nos hicimos hermanos.
     Estos dos sentimientos, muestran de cuerpo entero, la cordialidad y gentileza de los uchinanchus en todo el mundo.

PACHOCHA..


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