YO TAMBIEN FUI DEKASEGUI
El fenómeno “dekasegui”,
empezó aproximadamente en el año 1989, significa la migración de peruanos
nikkeis (ascendencia japonesa) al Japón, y bueno, yo no estuve exento de ese “tsunami”,
la mayoría de mis amigos, empezaron a fugar al país del Sol Naciente.
Recuerdo mi 1er
día de trabajo fue el 24 de diciembre, Ustedes creen , que ese día no se
trabajaba?, están sumamente equivocados, ese día pasó desapercibido en la fábrica
de Isuzu, donde laboraba, es decir, hicieron caso omiso a la fecha y a
gambatear se ha dicho. Que suerte, que justo coincidió mi debut con esta fecha,
siempre teniendo curiosidades.
Pero ahora, no se
imaginan los grandes cambios, que tuve en mi vida, era como si me reclutaran al
ejército. Vivía en un departamento, que
por lo general deberían vivir entre 4 a 6 personas como máximo, conociendo como
es Japòn, todo mas “comprimido”, convivía con 11 personas, de los cuales 6
trabajaban de día, y los otros 6 en el otro horario de noche.
Como se dan
cuenta era todo un “sancochao”, se imaginan un domingo para ir al baño, estando
los 12 presentes, era un pandemonio. Hablando
de sancochao, no saben cómo era la comida de fábrica, en un principio, todo me
parecía feo, pero con el tiempo uno va asimilando y te vas acostumbrando poco a
poco a algunos potajes chistosos, pero caballero nomas.
Es aquí uno de
los puntos neurálgicos, que hicieron de mi estadía japonesa, sea extremadamente
difícil y provechosa, aprendí a comer una serie de verduras de colores y pescados inverosímiles, creo que
hasta llegué a comer adornos!, que no estaban en los planes de nadie.
Antes de mi
viaje, mi repertorio culinario era tan sólo las cosas ricas y sabrosas, me
tenían muy “engreído”, y uno que era débil de carácter, tan sólo me quedaba
acatar lo que cocine mi mamita linda!. No contábamos que había recalado en una
especie de “servicio militar obligatorio”, cada vez, que tenía que ir a trabajar de “yakin” (de noche), tan sólo
había un tipo de menú. Y “Agárrate Catalina”, porque empezaban a desfilar,
pescados fosforescentes y verduras insípidas, que no quedaba otra que
tragárselas a como de lugar, pero eso sí, tenía mi táctica muy personal,
siempre me imaginaba en el fondo que estaba comiendo mi “rico lomo saltado”, jeje. Ustedes , pensarán que es una broma, en
verdad es muy cierto, pero para esto me costó, varias semanas de hambruna
severa, hasta el punto que baje unos kilitos, y como ustedes comprenderan,
nunca me sobró ni un ápice de kilitos para regalar.
A pesar que tan
sólo fue, por muy poco tiempo, “doce mesecitos”, fácil es decirlo ahora, que es
una simple anécdota, pero en su momento, cada mes era un suplicio, y es más, era hasta un acto de heroísmo haber culminado
cada mes con cierta sonrisa en el rostro.
Recuerdo
claramente mi 1er sobre de pago en el “Kaisha” del contratista, todo el
cansancio, dolor, cólera, hasta rabia, se disipan en un segundo, cuando empezabas
a contar tus yenes, y muchísimo más
alegre todavía, cuando hacías la conversión automática en dólares, mis ojitos
chinitos, se convertían en una letra “S” con un palito atravesado “$”.
Mi experiencia
personal en el Japòn, fue una experiencia maravillosa y enriquecedora, desde
todo punto de vista, lo principal fue que me enseñó a dejar de ser “el hijo de
papá”. Tuve que realizar labores domésticas,
que no estaban en mi libreto (lavar, cocinar, barrer, limpiar, etc), personalmente
fue una lección de vida, ò mejor dicho fue “mi servicio militar obligatorio”,
que nunca realice.
.Ahora que paso
un largo tiempo, aprecio y valoro muchísimo, esa experiencia, que te enseña a
madurar mucho más rápido de lo que te imaginas.
Por último,
lo que más recuerdo de mi llegada a
Lima, aparte de ver a tantos cholos juntos después de tanto tiempo, y también
abrazar a mis viejos y llegar como héroe nacional, jeje.
Me estaba
esperando en mi casa mi plato favorito: TALLARINES VERDES CON APANADO, ojo,
hecho por mi vieja, sino no quiero!, no quiero pe!............
PACHOCHA..
17/Ene/15.104 likes, 32 comentarios
ResponderEliminar