lunes, 22 de junio de 2015

EL ÁNGEL DE MI VIDA

EL ÁNGEL DE MI VIDA

     Aprovechando este fin de semana, querÍa rendirle un pequeño homenaje a  mi “ángel” de mi vida, mi mamá Angélica ó más conocida como Yae.  Si bien es cierto, mi papá fue de otro planeta, mi viejita no se queda atrás, era el complemento perfecto, juntos formaron un dúo inigualable.
     Este dúo dinámico, era muy especial, cada reunión o compromiso, tipo matrimonio, cumpleaños ò algún celebración determinada, siempre eran los primeros en retirarse, no les gustaba trasnochar y mucho menos beber alcohol, con las justas el brindis, y buenas noches los pastores (como diría el veco), para ellos era ley el domingo a primera hora (7 am) ir a misa.
     Pero no crean, que eran una pareja aburrida, todo lo contrario, en muchas oportunidades se convertían en el alma de la fiesta, recuerdo como si fuera ayer, los pasos de baile de mi mamá, siempre una lady, un garbo espectacular y mi viejito haciendo siempre el chistoso, sacando sus pasos de la manga, como el saltito del chapulín el dulce ò cada movimiento ortodoxo, que dejaba atónitos a la concurrencia.
     Otra de las cosas que se pasan por la cabeza, eran las clásicas discusiones entre ellos, cada vez que se disponían salir, mientras mi papá era un “flash”, se cambiaba hasta más rápido que el mismo Superman, mi mamá era todo lo contrario, se acicalaba con tal pulcritud, que alteraba los nervios a mi viejo, al punto de hacerse el dormido mientras esperaba, en “son” de broma.
 y mi mamá replicaba: ¡ ya, Jorge, vamos…. No te hagas el chistoso ah ¡
Y mi papá contestaba: “Uy… Yo pensé que el compromiso era mañana, jajajaja. ..”
     Mientras que mi viejo era el hiperactivo, mi mamá hacia el trabajo silencioso, pero eficaz, se daba tiempo para levantarse tempranísimo para dejar cocinado en un 90% el almuerzo, para luego ir a la librería, y gambatear toda la mañana, minutos antes de la 1 p.m., se tomaba el trabajo de rematar la faena, friendo o pelando los últimos detalles del almuerzo.
     Luego del almuerzo de ley, se disponía a hacer su clásico mini “hirune” (siesta), y por supuesto sus infaltables e innumerables novelas, que siempre fueron y son su pasión.  Recuerdo una frase de mi viejo, que parecía un cassette repetitivo: ¡ mamita, para que ves  esa novela, te apuesto que el jovencito siempre gana,…jajaja!, sin exagerar creo que lo escuche más de mil veces, y si no es así choca en el palo.
      Siempre muy preocupada, por la acogida de sus potajes, que como sabrán, este servidor, siempre fuí  muy exquisito, siempre me caracterice por ser un comensal jodido. En las primeras épocas, que recuerdo de rebeldías culinarias, nunca me gustó comer locro, caigua rellena, pallares, garbanzos, lentejitas, etc. Tenía una solución a la mano, compraba mi “gohan”, al frente de la casa, era uno de esos restaurantes de los antiguos, que vendían tallarines rojos, papa rellena ó cau cau, y con eso aplacaba mi hambre, ante el ceño fruncido de mi mamita.
     Mi viejita tuvo una solución práctica, para solucionar este impase, cada vez que cocinaba algo que a este servidor, le resultaba incómodo, tenía un “plan b”, me indicaba que en el horno de la cocina, estaba mi plato favorito.  ¿Adivinan cuál?...... , Si…. ¡Sí Es!, se trataba del apanado con arroz, pero servido al revés, es decir, el apanado abajo, y el arroz encima, tapando, cualquier vestigio de carne, para que ningún otro comensal se diera cuenta, ¿qué chistoso no?. Ustedes creen que sea una de las culpables de que, yo sea o haya sido tan engreído , no creo no?
    Gracias al fenómeno dekasegui, que para mí resultó una especie de servicio militar obligatorio, logré asimilar con éxito, este tipo de comidas que no eran de mi predilección, una vez llegado a Lima, después de mi fugaz pasó por Japón, me convertí en un “nuevo” comensal, casi casi, podría decir, que ejemplar, nunca más opuse resistencia a los platillos exquisitos, servidos con mucho amor por  mi adorable mamita.
     Ahora que ya no vivo con ella, no saben cómo extraño su sazón, entre sus platos VIP, están los tallarines verdes con apanado, la sopa fuchifú, el sancochao,  su ensalada de nabo, los tallarines delgaditos estilo japonés con verduras, su aguadito, etc.  Cada vez que tengo que ir a visitar al paso, por algún motivo, siempre husmeo la olla, y esa sensación me transporta a órbitas ya consabidas, que me causan un placer enorme.
     Si bien es cierto, su personalidad y forma de ser, era casi todo lo contrario a mi papá, era en el fondo, la voz de mando, cuando las cosas se complicaban, su forma ser más conservadora, y su locuacidad era más oriental, te hablaba lo justo y necesario. Pero eso sí cuando tenía que ajustarte, aha ahaha, ¡agárrate catalina!, porque abollado quedas.
     Desde hace ya unos añitos, rompió su rutina, ya dejó de trabajar, y ahora se dedica a disfrutar sus momentos libres en el Jinnai ó en su defecto a acomodar por enésima vez su cuarto o parte de la casa, esa costumbre no lo perderá jamás, es parte de su sello personal.
     Por último quisiera agradecerte de todo corazón, por tanta entrega y amor, que nos diste y nos sigues dando, tu ejemplo es digno de admiración. 
     Como diría papá:  ¡ FELIZ DÌA MAMITA !, ….y ya no te me hagas ah, ja,ja,ja……

PACHOCHA…
    
    


                

3 comentarios:

  1. Si, lo que tu haz narrado es una parte de mi vida que tambien lo vivi con ustedes, antes de la 1 pm subia tu mama Angelica a terminar de cocinar, y me haz hecho recordar muchos detalles mencionados aca, precioso todo lo que haz escrito, nuevamente te mando muchas bendiciones para ti y para toda tu familia

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